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miércoles, 3 de octubre de 2012

El apoyo mutuo

Empleamos más de dos horas en recorrer dos kilómetros. El propio Moser parece estar en las últimas y se derrumba como un saco vacío, junto a los otros. Yo saco mi pedazo de pan helado; pero apenas lo he roído cuando advierto que los otros me miran. Inmediatamente, doy el mendrugo a Porta, que lo hace pasar por todo el grupo. Tocamos a un bocado por cabeza. ¿Hubiese tenido que comerlo a escondidas? No, ¡imposible! Nunca me habría atrevido a mirar a la cara a un camarada después de una acción semejante. Sólo nos queda en el mundo nuestra camaradería, nuestra única oportunidad de sobrevivir.


Sven Hassel (1975). Los vi morir.
D.E.P.

 

El apoyo mutuo (1902), obra de Piotr Kropotkin


sábado, 10 de diciembre de 2011

Lo que importa

¿Qué decís? ¿Que es inútil? Ya lo daba por hecho.
Pero nadie se bate para sacar provecho.
No, lo noble, lo hermoso es batirse por nada.
Aunque vengáis a cientos no temblará mi espada.
Y sí, ya os reconozco. Sois mis viejos rivales.
¿La mentira? Pues toma. Los pactos inmorales,
los prejuicios, la envidia... ¿Que si firmo una tregua?
¡Jamás! Ah, la idiotez, te conozco a la legua.
Sé muy bien que esta guerra me la vais a ganar,
pero vencer no importa. Lo que importa es luchar.


Edmond Rosttand (1897). Cyrano de Bergerac. Acto quinto. Escena VII.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Amueblaos la mente

Tenéis que estudiar y que aprender para poder llegar a vuestras propias conclusiones sobre la Historia y sobre todo lo demás, pero no podéis llegar a conclusiones si tenéis la mente vacía. Amueblaos la mente, amueblaos la mente. Es vuestro tesoro y nadie en el mundo puede entrometerse en ella. Si os tocase la lotería y os compraseis una casa que necesitase muebles, ¿la llenaríais de trastos viejos de la basura? Vuestra mente es vuestra casa y si la llenais de basura de los cines se os pudrirá en la cabeza. Podéis ser pobres, podéis tener rotos los zapatos, pero vuestra mente es un palacio.


Frank McCourt. (1996) Las cenizas de Ángela.

domingo, 30 de octubre de 2011

El meñique derecho de Dios

   EN SU LIBRO La vida del cosmos, que todo el mundo debería leer, Lee Smolin da la mejor descripción que he leído nunca de cómo nuestro universo emergió de un equilibrio sorprendentemente preciso de diferentes constantes fundamentales. La masa del protón, la fuerza de la gravedad, el ámbito de la fuerza nuclear débil y unas pocas docenas más de constantes fundamentales determinan por completo qué tipo de universo surgirá de un Big Bang. Si estos valores hubieran sido incluso ligeramente diferentes, el universo habría sido un enorme océano de gas tibio o un nudo caliente de plasma o alguna otra cosa básicamente poco interesante -pura filfa, en otras palabras-. El único modo de obtener un universo que no sea filfa -que tenga estrellas, elementos pesados, planetas y vida- es calcular bien los números básicos. Si hubiera algún ordenador, en algún lugar, que pudiera escupir universos con valores aleatoriamente escogidos para sus constantes fundamentales, por cada universo como el nuestro produciría 10229 universos fallidos.

    Aunque no me he sentado a hacer el cálculo, a mí esto me parece comparable a la probabilidad de hacer que un ordenador Unix haga algo útil entrando en un tty e introduciendo líneas de comando cuando te has olvidado de todas las opciones y palabras clave. Cada vez que tu meñique pulsa la tecla ENTER, lo estás intentando. En algunos casos el sistema operativo no hace nada. En otros casos borra todos tus archivos. En la mayoría de los casos simplemente te da un mensaje de error. En otras palabras, obtienes muchas filfas. Pero a veces, si lo haces todo bien, el ordenador rumia durante un rato y luego produce algo como emacs. De hecho, genera complejidad, que es el criterio de Smolin para la propiedad de resultar interesante.

    No sólo eso, sino que además parece que, una vez que vas por debajo de cierto tamaño -mucho más abajo del nivel de los quarks, al ámbito de la teoría de supercuerdas- el universo no puede describirse con la física que se practica desde tiempos de Newton. Si se mira a una escala lo bastante pequeña, se ven procesos que parecen de naturaleza casi computacional.

    Creo que el mensaje está muy claro: en algún lugar fuera y más allá de nuestro universo hay un sistema operativo, codificado a lo largo de incalculables periodos de tiempo por algún tipo de demiurgo-hacker. El sistema operativo cósmico usa una interfaz de línea de comandos. Se ejecuta en algo parecido a un teletipo, con montones de ruido y calor; los bits introducidos revolotean a la papelera como estrellas fugaces. El demiurgo está sentado frente a su teletipo, introduciendo una línea de comando tras otra, especificando los valores de las constantes fundamentales de la física:

root@god:~# universe -G 6.672e-11 -e 1.602e-19 \
-h 6.626e-34 --protonmass 1.673e-27....

y cuando acaba de escribir la línea de comandos, su meñique derecho titubea sobre la tecla enter durante uno o dos eones, preguntándose qué va a pasar; luego cae -y el boom que se oye es otro Big Bang.

   Ese sí que es un sistema operativo chulo, y si estuviera disponible en Internet (libre, por supuesto) todos los hackers del mundo se lo descargarían enseguida y se pasarían toda la noche enredando, escupiendo universos a diestro y siniestro. La mayoría serían universos bastante sosos pero algunos serían simplemente asombrosos. Porque los que esos hackers estarían tratando de conseguir sería algo mucho más ambicioso que un universo con unas pocas estrellas y galaxias. Cualquier hacker corrientucho podría hacer eso. No, el modo de labrarse una gran reputación en Internet sería ser tan bueno con la línea de comandos que los universos desarrollaran vida espontáneamente. Y una vez que el modo de conseguir eso se convirtiera en un conocimiento común, esos hackers irían más allá, tratando de hacer que sus universos desarrollaran el tipo adecuado de vida, tratando de hallar el único cambio en el n-ésimo lugar decimal de una constante física que nos daría una Tierra en la que, pongamos, aceptaran a Hitler en la Escuela de Bellas Artes después de todo, y acabara como artista callejero con curiosas opiniones política.


    Incluso si esa fantasía se volviera realidad, sin embargo, la mayoría de los usuarios (incluyéndome a mí mismo, algunos días) no querrían molestarse en aprender todos esos arcanos comandos, y pugnar con todos los fracasos; unos pocos universos fallidos realmente pueden atiborrarte el trastero. Tras pasar un rato introduciendo líneas de comando y pulsando la tecla enter y engendrando aburridos universos fallidos, empezaríamos a desear que hubiera un sistema operativo que fuera todo lo contrario: un sistema operativo que tuviera la potencia para hacerlo todo: para vivir nuestra vida por nosotros. En este sistema operativo, todas las decisiones posibles que tuviéramos que tomar habrían sido predeterminadas por astutos programadores, y condensadas en una serie de cuadros de diálogo. Pulsando en botones de radio podríamos escoger de entre opciones mutuamente excluyentes (HETEROSEXUAL/HOMOSEXUAL). Las columnas de cuadritos a tachar nos permitirían seleccionar las cosas que quisiéramos en nuestra vida (CASARSE/ESCRIBIR LA GRAN NOVELA AMERICANA) y para las opciones más complicadas podríamos rellenar cuadritos de texto (NÚMERO DE HIJAS:NÚMERO DE HIJOS).

    Incluso esta interfaz de usuario empezaría a parecer tremendamente complicada pasado un tiempo, con tantas opciones y tantas interacciones ocultas entre opciones. Se volvería casi inmanejable -el problema del doce parpadeante de nuevo-. La gente que nos la proporcionó tendría que proporcionar también asistentes y plantillas, dándonos unas pocas vidas por defecto que pudiéramos usar como base para diseñar la nuestra. Lo más probable es que estas vidas por defecto le parecieran bastante buenas a la mayoría de la gente, de todas formas, así que les fastidiaría enredar con ellas por miedo a empeorarlas. Así que, tras unas pocas versiones, el software sería aún más simple: lo iniciarías y te presentaría un cuadro de diálogo con un único botón grande en medio etiquetado: vivir. Una vez pulsaras ese botón, empezaría tu vida. Si algo fuese mal, o no respondiese a tus expectativas, podrías quejarte al Departamento de Atención al Cliente de Microsoft. Si te atendiese un empleado de atención al público, te diría que tu vida iba bien, que no le pasaba nada y que en cualquier caso irá mucho mejor con la próxima actualización. Pero si insistieras, y te identificaras como avanzado, podrías hablar con un ingeniero de verdad.

    ¿Qué diría el ingeniero, una vez hubieras explicado tu problema y enumerado todas las insatisfacciones de tu vida? Probablemente te diría que la vida es una cosa muy difícil y complicada; que ninguna interfaz puede cambiar eso; que cualquiera que crea lo contrario es un imbécil; y que si no te gusta que escojan por ti, deberías empezar a elegir por ti mismo.


Neal Stephenson (1999). En el principio... fue
la línea de comandos.


En memoria de Dennis Ritchie.

jueves, 10 de marzo de 2011

Virtud

     Oliver respiró profundamente, se volvió e hizo una inclinación de despedida. Gersónides le correspondió con un movimiento de cabeza y entonces se le ocurrió algo.
     - Ese manuscrito que me diste, el del obispo. Afirma que la comprensión es más importante que el movimiento. La acción es virtuosa únicamente si refleja la pura comprensión, y la virtud proviene de la comprensión, no de la acción.
    Oliver frunció el ceño.
    - ¿Y que hay con ello?
    - Querido muchacho, debo decirte un secreto.
     - ¿Cual?
     - Creo que eso es un error.



Iain Pears (2002). El sueño de Escipión.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cuando yo sea Hombre

Cuando yo sea hombre,
tendré una casa limpia
en cualquier lugar del mundo.
Una casa con su huerto...
y partiré la cosecha
con el hermano que pase.

!Oh, sí todos los hombres
tuviesen una casa con su huerto...!
Entonces,
no hubiera guerras, ni hambre,
ni pequeños descalzos
por el mundo.

Hay tierras que desde
el Norte hasta el Sur
son de un solo hombre.
Y millares de hombres,
que desde Oriente a Occidente
no tienen ni un puñado de arena
para sembrar sus sueños.

Cuando yo sea hombre,
me uniré a todos los que luchan
por Tierra, Pan y Paz
para los hombres.


Rosa Virginia Martínez (1915- 1983). Aroma.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Crisis, huelgas, sindicatos y demás seres.

     Me queda por decir lo que considero más importante. Ya veis que los enemigos no osaron hacernos la guerra hasta que apresaron a nuestros generales, pensando, sin duda, que mientras tuviéramos jefes y mientras nosotros les obedeciésemos, éramos capaces de vencerles en la guerra, pero que una vez presos aquéllos, la falta de mando y la indisciplina darán al traste con nosotros. Es preciso, pues, que los jefes ahora elegidos sean mucho más celosos que los anteriores, y los soldados mucho más disciplinados y obedientes a los jefes actuales que a los anteriores. Y si alguno desobedeciese, conviene acordar que quien se halle presente ayude al jefe para castigarle; de este modo se verán los enemigos engañados en sus esperanzas, pues hoy mismo verán diez mil Clearcos en lugar de uno solo, los cuales no consentirán a nadie que se porte cobardemente. Pero ya es hora de hacer las cosas; acaso los enemigos se presentarán en seguida; al que le parezca bien esto, que preste su aprobación cuanto antes y si a cualquiera se le ocurre algo, que lo diga; se trata de la salvación de todos.

Jenofonte (430 a.C. -355 a.C.). Anábasis.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La Puerta Abierta


Abre de par en par las puertas de tu casa. El mendigo que recorre la calle en demanda de pan, llegará a tu puerta con plena confianza. El niño que pase, volverá su inquieta cabecita y sus azules ojos hacia el interior de tu casa. El sol y la brisa, entrarán iluminando y perfumando todo. Y cada día, un visitante inesperado llegará a tu puerta y se llevará o te dejará algo para engrandecer tu existencia.

Si alguien tuviese sed y marchase fatigado en pos de agua; sin duda, llegaría a la última casa si esta fuese la única que permanece abierta. Los presidios y los manicomios están siempre cerrados. En las casas cerradas, parece que se retiene algo o se niega la entrada a alguien. La felicidad jamás toca la puerta ni llama a grandes voces. Llega donde la esperan y donde hay confianza plena. Entra sin llamar ni saltar tapias; y con mucho sigilo, acaricia los niños y despierta los botones en los rosales.

Si en tu lugar se incuban las sombras; se entumecen los cuerpos y se mustian las rosas porque tu puerta permanece cerrada; entonces, no esperes nada de la vida, ya que el ensueño, la felicidad y el amor, son dones maravillosos que no llaman ni esperan para entrar.

Abre tu puerta, para que todo aquel que la mire sin ir a pedir ni a darte algo, diga siquiera al pasar: ¡Aquí vive la Esperanza!

Rosa Virginia Martínez (1944). Motivos de la Vida.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Entre amigos

Es hermoso callar juntos;
más hermoso aún reír juntos,
bajo un cielo azul de seda,
apoyados contra el musgo del haya,
riendo afectuosamente como amigos, con una risa clara,
dejando ver el brillo de los dientes.

Si obro bien nos callaremos;
nos reiremos si obro mal;
y cuanto peores seamos,
cuanto peores seamos, más nos reiremos,
hasta que descendamos a la fosa.

Friedrich Nietzsche (1878). Humano, demasiado humano.